Mostrando entradas con la etiqueta Nosotros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nosotros. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de agosto de 2007

Frontera

Hace ya tiempo, de chicos,
pusimos la frontera en las preguntas,
llegaron los primeros amigos,
cómplices y eternos,
y la frontera creció un poco más,

Después…
el horizonte, el aire, tus cuentos,
y nuestra frontera abarcó todas las preguntas,
crecimos casi inevitablemente, casi incansablemente,
y la frontera parecía casi desaparecer,
la pusimos más allá de la revolución y la lucha,
la pusimos cerca de la utopía,
muy cerca,
en la frontera entrábamos todos.

Ahora ya de adultos parece que la frontera
por fin encontró su lugar,
es decir, la frontera por fin es frontera,
aquella que nos separa;
ahora me pregunto si la frontera nace
de la urgencia de decir nosotros
o de la de decir ellos.

viernes, 29 de junio de 2007

Nuestra autoridad soberana

"Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana"

General José Gervasio Artigas



Tu presencia soberana
puede ser un grito
o una playa desierta,
tu vacío
o esa pasta de ausencias
con la que rellenás mis huecos.

Tu presencia soberana
puede ser tu olor
o solo el rastro,
el camino
o la huella pisada
que suena y resuena a hueco.

Pero vuestra presencia soberana
eso es mucho más grave,
son todos los puños,
todos los golpes,
todos los gritos,
son todos los ecos de todos los gritos,
en defintiva, todos los destinos.

Vuestra presencia soberana
es todo el aire cuando se hace ventolera
es, sin duda, mucho más grave
que tu sola presencia soberana.

Nuestra presencia soberana,
es antes
pero mucho más después,
después de todo,
de tu autoridad,
de tu autoridad soberana.

martes, 19 de junio de 2007

Sobre todo, nosotros

A ellos pertenecen las armas,
las respuestas violentas,
las balas,
la guerra, en definitiva, es de ellos.

Nuestra es la poesía,
la lucha del silencio,
la tolerancia,
nosotros tenemos guardadas
todas las palabras,
y acá, en nuestra orilla,
se quedaron todos los cuentos,
estamos tranquilos
pero rabiosos,
nosotros sabemos gritar,
ellos... balbucean.

sábado, 16 de junio de 2007

A destiempo

Se nos pasó nuestro cuarto de hora,
ellos proclaman, exclaman,
replican, dictan,
sin duda para matarnos,
para borrarnos,
nos recuerdan todos los días
que la lucha se quedó
en las barbas de los barbudos,
en los pantalones de campana,
en las flores,
que ahora este siglo que se presenta
es de ellos,
de las corbatas, las oficinas,
la vida de esquina,
de la injusticia necesaria,
pero cómo les jode nuestro grito seco,
nuestra voz enterrada,
cómo les jode la verdad dura y llana,
cómo les jode a ellos
todas las canciones,
todos los versos,
porque todos, todos,
están de nuestro lado,
acá en nuestra orilla,
y ellos erre que erre en matarnos,
en declararnos trasnochados
y qué bien se sienten en su comarquita
con sus historias y sus cuentos
donde el lobo siempre es rojo
y caperucita se salva
porque sabía inglés,
qué bien se sienten haciendo
sus pósters y sus camisetas,
en su pecera,
pero cómo les jode que no seamos moda,
ni póster,
ni camiseta,
ni bandera enarbolada,
y qué verdad dura y callada,
qué pasión sin sangre,
qué locura esta de no ser nada;

nosotros no nos vencemos,
ellos tampoco,
mejor,
porque cómo nos gusta incordiar,
molestar, decir palabrotas,
ser diferentes
en su mundo de uniformes,
y cómo nos gusta
tener la última palabra,
pero sigan,
sigan intentando matarnos,
callarnos moliéndonos a palos,
sigan haciendo camisetas,
pósters,
que a pesar de sus palos,
de sus calles sin nombres,
de su injusticia necesaria,
aquí... estamos nosotros.